viernes, 22 de noviembre de 2013

Gradualismo vs. Shock de Confianza

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 










Ante la crisis económica que vive la Argentina, no hay dudas en el Gobierno ni en la oposición cuales son los problemas a solucionar.

Nadie duda que es necesario frenar la inflación, la pérdida de reservas del Banco Central, atraer inversiones, liberar las restricciones al comercio, liberar el mercado cambiario y enfrentar la hasta ahora negada crisis energética.

Obviamente que hay divergencias en cuanto a cuales son las medidas para lograr esos objetivo. Pero en este grado ya avanzado del problema, las diferencias se reducen a matices, mientras hay consenso total que es imprescindible recobrar la "confianza" en la Argentina.

Siendo entonces que recuperar la "cofianza" es un consenso mínimo alcanzado por todos los sectores, cabría preguntarse cuál es la mejor manera de reestablecerla en el menor tiempo posible.

Algunos, como parece sostener el Gobierno, piensan que adoptando la medidas necesarias en forma gradual y paulatina se morigeran los costos sociales y se permite a los diferentes actores economícos adaptarse mejor a un nuevo escenario.

Otros pensamos que el "gradualismo" se pierde la mejor parte de todo cambio que es el "shock de confianza".

Para eso, obviamente no alcanza el cambio de figuras políticas en el Gobierno, y mucho menos, si se trata de poner como Ministro de Economía a un conocido miembro del equipo económico con inclinaciones marxistas.

No sólo se necesitan caras nuevas, sino también, "nuevas políticas" que en pocos días muestren una voluntad inequívoca de parte del Gobierno de haber "comprendido" los errores y estar dispuesto a cambiarlos.

Es importante aprovechar el entusiasmo que esta comprensión y cambio de rumbo suele provocar en la gente, pero por sobre todo, en los mercados.

Para lograr un "shock de confianza" no sirve tomar medidas aisladas en forma de parches. Es necesario demostrar que se trata de un conjunto de medidas relacionadas entre si que impliquen un cambio de "Política de Estado".

Un "programa de gobierno" diferente que no se adopta como quien toma una medicina a disgusto, sino como producto de la comprensión de los errores y disposición de cambio para solucionarlos.

Si el Gobierno no demuestra que los cambios los ha tomado porque acepta, comprende los errores y está dipuesto a modificarlos, se pierde la mejor parte de todo cambio que es la recuperación de la confianza y el "cambio de expectativas" que genera.

A decir verdad, los mercados del mundo se manejan más con las "expectativas" que con las realidades. Si así no fuera, el dólar sería la moneda más débil porque corresponde al país que tiene la mayor deuda del mundo. Pero las expectativas que genera son que siempre cumple con sus compromisos y el valor de su moneda descansa nada menos que en la "confianza" y las buenas expectativas de su sistema.

El Gobierno no parece estar entendiendo que desde el momento mismo que cambian las "expectativas" en términos positivos, la instrumentación de las medidas se hacen luego con "viento a favor". Es decir, "con el menor costo social y político posible"...

Ojalá el Gobierno comprenda que si toma todas las medidas necesarias juntas, sin demoras, y demostrando no sólo que comprendió y aprendió de sus errores, sino que además está dispuesto a cambiarlos de raíz porque lo desea, porque cree que así mejorará su perfomance y la vida de los argentinos, tendrá muchas más posibilidades de éxito y nos hará pagar a todos el menos costo posible.

Todavía seguimos teniendo "viento de cola" internacional. Necesitamos cambiar el rumbo instrumentándolo de la mejor forma posible para generar nuestro propio primer impulso para subirnos al mismo.

Necesitamos un cambio de políticas que produzcan un "shock de confianza"...







La foto es mía y se amplía.